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Una Guitarra Barata

De la tienda de empeños al escenario

En el imaginario colectivo, los grandes guitarristas de rock, blues o metal empuñan instrumentos de lujo, creaciones de luthier que valen miles de euros. Guitarras Gibson Les Paul, Fender Stratocaster o PRS customizadas, reliquias con una historia detrás que se cotizan a precio de oro en las subastas. Sin embargo, la realidad de la historia del rock nos demuestra que algunos de los riffs y solos más icónicos han sido interpretados con guitarras sorprendentemente asequibles. Lejos de ser meros caprichos, estos instrumentos más modestos han sido herramientas de trabajo fundamentales en el arsenal de músicos legendarios.
Este artículo explora el fenómeno de los músicos de élite que han optado por guitarras “baratas”, desvelando los modelos específicos que han utilizado, sus marcas y el precio estimado de estos instrumentos en su momento o en el mercado actual de segunda mano. Una prueba de que la magia no reside solo en el precio, sino en las manos que la empuñan.

Jimmy Page y la Danelectro 3021

El sonido de la “escalera al cielo”

Uno de los ejemplos más famosos es el de Jimmy Page, el virtuoso guitarrista de Led Zeppelin. Aunque se le asocia principalmente con su Gibson Les Paul “Number One”, Page a menudo recurría a una Danelectro 3021, un modelo de guitarra eléctrica de cuerpo semihueco. Estas guitarras, fabricadas con materiales económicos como madera de álamo y una estructura de masonite (un tipo de fibra de madera prensada), eran conocidas por su sonido particular y sus pastillas “lipstick”, llamadas así por su parecido con un tubo de pintalabios. La Danelectro de Page, que se hizo famosa por su uso en la parte slide de “In My Time of Dying” y en el solo de “Kashmir”, era un instrumento que en su época se podía conseguir por menos de $200. Hoy en día, reediciones de la marca como la Danelectro ’59 DC se pueden encontrar por precios alrededor de los 400€, mientras que modelos originales de la época pueden alcanzar precios significativamente más altos para coleccionistas.

Matt Bellamy y la Yamaha Pacifica 120 (¿112?)

El génesis de la distorsión de Muse

Antes de las guitarras Manson personalizadas y llenas de efectos integrados, el líder de Muse, Matt Bellamy, creó el sonido inicial de la banda con una guitarra mucho más accesible. La Yamaha Pacifica 120 fue su caballo de batalla en los primeros años. Este modelo, conocido por su versatilidad y su relación calidad-precio, es un clásico para principiantes y músicos de nivel intermedio. Con un cuerpo de aliso, pastillas de bobina simple y doble, y un mástil de arce, la Pacifica x12 ofrece una amplia gama de tonos a un precio muy competitivo. En su momento, se podía adquirir por poco más de 200€, y actualmente las versiones nuevas, como la Pacifica 112V, siguen rondando ese rango de precios, demostrando ser una opción excelente y duradera.

Joe Perry y su amor por la Danelectro

Aerosmith también sucumbe

El guitarrista de Aerosmith, Joe Perry, al igual que Page, también ha demostrado su aprecio por las guitarras Danelectro. En particular, ha sido visto tocando con una Danelectro ’59 DC, el mismo modelo que Page utilizó. Perry, conocido por su colección de guitarras de alta gama, ha utilizado estas Danelectro en estudio y en vivo, apreciando su sonido único y su ligereza. La guitarra, con su icónico diseño de “doble cutaway” y sus pastillas “lipstick”, ha sido un elemento recurrente en su arsenal. El precio de una reedición actual, como se mencionó anteriormente, se sitúa alrededor de los 400€.

George Harrison y la Squier Stratocaster

Del pop a la psicodelia

Aunque la imagen de George Harrison evoca guitarras como la Gretsch Duo Jet o la Gibson J-160E, el “beatle tranquilo” también experimentó con modelos más modestos. En el vídeo musical de “Free as a Bird”, Harrison aparece tocando una Squier Stratocaster. Squier, la marca “económica” de Fender, ofrece versiones más asequibles de los modelos clásicos de la marca. Si bien la guitarra de Harrison en el vídeo era una réplica, la elección es simbólica. Una Squier Affinity Stratocaster nueva, un modelo ideal para principiantes, se puede conseguir hoy en día por alrededor de 250€, demostrando la accesibilidad de una marca que ha sido tocada por uno de los más grandes.

Slash y la BC Rich Mockingbird

Un pasado oscuro antes de la fama

Antes de su icónica Gibson Les Paul, Slash de Guns N’ Roses tenía un arsenal de guitarras más heterogéneo. En los inicios de la banda, se le podía ver con una BC Rich Mockingbird. BC Rich, una marca asociada a menudo con el heavy metal y el hard rock, ofrecía modelos con diseños más agresivos y un sonido contundente. Si bien los modelos más caros de la marca son de alta gama, existían versiones más asequibles. Una BC Rich Mockingbird de la época de Slash, que se podía conseguir en el rango de los 500-700€, era un instrumento formidable y versátil, aunque no tenía el prestigio de una Gibson.

Jack White y la Valco Airline

La guitarra de las “tres P”

Jack White, el líder de The White Stripes y un purista del sonido, es famoso por su amor por las guitarras poco convencionales y vintage. Uno de sus modelos más emblemáticos es una Valco Airline ’62 o “Triple Pickup”. Esta guitarra de cuerpo hueco, fabricada con un material similar a la fibra de vidrio, ofrecía un sonido crudo y potente que White explotó al máximo. Estas guitarras, que en su momento se podían encontrar en tiendas de empeños por menos de $100, se han convertido en objetos de culto gracias a la influencia de White. Actualmente, las reediciones de Eastwood Guitars, como la Eastwood Airline ’59 3P, se venden por alrededor de 1.000€, demostrando cómo la fama de un músico puede revalorizar un instrumento.

Jeff Beck y la Fender Esquire

El nacimiento de un genio

Aunque Jeff Beck es sinónimo de la Fender Stratocaster, uno de sus primeros hitos, “Hi Ho Silver Lining”, fue grabado con una Fender Esquire. La Esquire es, en esencia, una Telecaster con una sola pastilla, un modelo más sencillo y económico de la marca. Aunque hoy en día una Esquire original puede ser una reliquia de coleccionista, en su momento era un instrumento más accesible que una Stratocaster. La simplicidad de la Esquire le permitió a Beck centrarse en su técnica, creando un sonido directo y potente.

St. Vincent (Annie Clark) y la Silvertone 1457

“Amp-in-Case”

St. Vincent, una de las guitarristas más innovadoras y aclamadas de la actualidad, es conocida por sus guitarras Ernie Ball Music Man. Sin embargo, en sus inicios y a lo largo de su carrera, ha utilizado una variedad de instrumentos más modestos. Uno de los más curiosos es la Silvertone 1457, una guitarra vintage con un amplificador integrado en su estuche. Estas guitarras, vendidas por la cadena de grandes almacenes Sears en las décadas de 1960 y 1970, eran el epítome de la accesibilidad. Aunque la calidad de construcción no era comparable a la de una Fender o Gibson, su sonido peculiar y su diseño único la hicieron una favorita de músicos que buscaban algo diferente. Hoy en día, una Silvertone 1457 original en buen estado puede costar entre 500 y 1.000 euros, un precio que, aunque elevado para un instrumento “barato” de la época, sigue siendo considerablemente menor que el de una guitarra de alta gama.

Jimi Hendrix y la Danelectro 3021

“Longhorn”

Aunque Hendrix es sinónimo de la Fender (duosonic, jaguar, Stratocaster), también tuvo su momento con una Danelectro 3021, un modelo de cuerpo semihueco. Aunque no fue su guitarra principal, se le vio en varias ocasiones tocándola y la utilizó para algunas grabaciones de su banda Jimmy James and the Blue Flames. Al igual que Jimmy Page, Hendrix se sintió atraído por el sonido distintivo de las pastillas “lipstick” de Danelectro. Estas guitarras eran accesibles y proporcionaban un tono brillante y particular que se diferenciaba del de las guitarras más tradicionales. Una réplica actual de la Danelectro ’59 DC, un modelo similar al que tocaba, tiene un precio aproximado de 400 euros.

Paul McCartney y la Epiphone Casino

La serie “B”

Aunque no es una guitarra “barata” en el sentido de una Danelectro o Squier, la Epiphone Casino era, en su momento, una alternativa más asequible a la Gibson ES-330. Paul McCartney de The Beatles compró la suya en 1964 y la usó extensivamente en grabaciones como “Taxman” y “Paperback Writer”. La Casino, con su cuerpo hueco y sus pastillas P-90, ofrecía un sonido cálido y resonante, perfecto para el rock y el blues. Aunque una Epiphone Casino no es tan cara como una Gibson, los modelos vintage de la época que tocaba McCartney son muy valorados. Hoy en día, una Epiphone Casino nueva se puede adquirir por alrededor de 600 euros, ofreciendo a los músicos un trozo de la historia del rock a un precio razonable.

Pete Townshend y la Rickenbacker 330

Antes del mito.

Pete Townshend, el líder de The Who, es conocido por destrozar sus guitarras Rickenbacker en el escenario. Aunque las Rickenbacker son guitarras de alta gama, en la década de 1960 eran una opción popular y versátil para el rock, siendo más accesibles que las Gibson o Fender de la época. Townshend usó una Rickenbacker 330 en muchos de los primeros éxitos de la banda, apreciando su diseño y su sonido claro y brillante. Las Rickenbacker, con su icónico diseño de “cuerpo de gato” y sus pastillas de bobina simple, son un clásico del rock. El precio de una Rickenbacker 330 nueva es considerable, pero en su momento era una opción más accesible para músicos que querían un sonido de calidad sin el coste de una Gibson.

Seguro que hay muchos mas músicos icónicos que en la intimidad, y cuando no están sujetos por compromisos de imagen e incluso acuerdos comerciales con las marcas que los patrocinan, elijen modelos menos “lustrosos” que los que sacan en sus giras. La historia de la música está llena de ejemplos de cómo el genio creativo no se ve limitado por el precio de un instrumento. Desde el sonido slide de Jimmy Page con una Danelectro hasta el furioso rock de Jack White con una Valco, estos músicos han demostrado que la innovación y la emoción se pueden encontrar en cualquier lugar, incluso en las estanterías polvorientas de una tienda de guitarras de segunda mano. Al final, la música no la hace el instrumento, la hace el músico que lo toca.

(Todas la imágenes que ilustran este artículo han sido obtenidas de internet donde se mostraban publicamente sin restricción  ni suscripción previa)

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